En los últimos años, una creencia popular ha ganado fuerza entre los consumidores: los móviles se estropean cada pocos años porque los fabricantes los diseñan intencionadamente para fallar, obligándonos a comprar modelos nuevos.
Este concepto, conocido como obsolescencia programada, ha generado debates, teorías conspirativas y desconfianza hacia las grandes marcas tecnológicas.
Pero, ¿hasta qué punto es cierto este mito? ¿Realmente los fabricantes manipulan sus dispositivos para que dejen de funcionar? Analicemos los argumentos a favor y en contra, y desentrañemos la verdad detrás de esta idea.